Hilo dental: el paso que casi todos saltan y lo que eso le hace a tu boca
Seamos honestos. La mayoría de las personas no usa hilo dental todos los días. Algunos lo usan cuando se les atasca algo entre los dientes, otros cuando se acuerdan, y hay quienes directamente nunca lo usan y asumen que con el cepillo es suficiente.
¿Qué hace el hilo dental que el cepillo no puede?
El cepillo limpia las superficies del diente que están expuestas. Las de enfrente, las de atrás, la de arriba. Pero entre diente y diente hay un espacio donde el cepillo simplemente no entra, y ahí es exactamente donde se acumula la placa que más problemas genera.
Esa placa entre los dientes, si no se elimina, se endurece y se convierte en sarro. El sarro no se quita con cepillo ni con hilo, solo con limpieza profesional. Y debajo de ese sarro, la encía se inflama, el hueso empieza a perder altura y las caries aparecen en los lados de los dientes, en las zonas de contacto, que son de las más difíciles de tratar.
Todo eso por saltarse un paso de dos minutos.
¿Cómo se usa bien?
Aquí está el detalle que cambia todo. La mayoría de las personas mete el hilo entre los dientes y lo sube y baja un par de veces. Eso no es suficiente.
La técnica correcta es esta:
Toma unos 40 centímetros de hilo y enrolla la mayor parte en los dedos medios de cada mano, dejando solo unos dos o tres centímetros libres para trabajar. Desliza el hilo suavemente entre los dientes sin golpear la encía, y cuando llegues abajo, envuélvelo en forma de C alrededor del diente y deslízalo hacia arriba y hacia abajo rozando la superficie del diente. Repite lo mismo con el diente de al lado antes de pasar al siguiente espacio.
El objetivo no es solo pasar el hilo, es limpiar la superficie lateral de cada diente.
¿Y los floss picks o los cepillos interdentales?
Los floss picks, esos hilos con mangito de plástico, son mejor que nada y muy útiles para personas que tienen dificultad con el hilo tradicional. Pero tienen una limitación: no permiten hacer el movimiento en C alrededor del diente tan bien como el hilo enrollado en los dedos.
Los cepillos interdentales, en cambio, son excelentes. Especialmente para personas con espacios más grandes entre los dientes, con ortodoncia fija o con implantes. Si nunca los has probado, vale la pena intentarlo.
¿Con qué frecuencia?
Una vez al día es suficiente. No tiene que ser en la mañana ni en la noche específicamente, aunque antes de dormir tiene sentido porque así no dejas la placa acumulada del día mientras duermes.
Lo que sí importa es que sea todos los días. Un hábito intermitente no genera los mismos resultados que uno constante.
¿Qué pasa si llevas años sin usarlo?
Probablemente haya acumulación de sarro en las zonas interdentales que ya no se puede quitar en casa. Una limpieza profesional resuelve eso, y a partir de ahí puedes empezar con el hilo sobre una base limpia.
No tiene caso frustrarse por el tiempo que no lo usaste. Tiene más sentido empezar hoy.
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